jueves, 6 de septiembre de 2012

Me gusta saber que no tienes preocupación por si mañana amanecemos.
Me gusta sentir como tu tranquilidad llega a mi; como a tu lado todo es reír.
Me gusta ver como tus manos buscan impaciente mi cuerpo, como tus besos me atrapan en este mundo que antes era un infierno.
Y si te vas me queda la tranquilidad que tú me dejaste; y si te vas me queda el bienestar que tú me enseñaste.
Y mientras tanto me quedaré a las afueras de París.

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